• Aarón Almansa

La Fábrica Inteligente - Smart Factory

El concepto de fábrica inteligente pone énfasis en la optimización, automatización y conectividad de procesos y recursos para aumentar la eficiencia, descentralización, transparencia y sostenibilidad del proceso productivo.


Es la evolución de una automatización tradicional a un sistema totalmente conectado y flexible. Fabricación Inteligente significa conseguir procesos de fabricación colaborativos integrados que responden en tiempo real a las demandas y condiciones cambiantes de la fábrica, de la red de suministro, y están en sintonía con las necesidades del cliente.


El escenario que sustenta una fábrica inteligente se conoce como Industria 4.0. Este marco de referencia está plagado de tecnologías relevantes para conseguir esta optimización. Destacamos aquí cuatro de ellas:

  • La conectividad entre dispositivos, que se consolida a través de IOT (Internet de las cosas) para obtener y gestionar datos de los sensores y equipos existentes en planta

  • Automatización a través de robótica avanzada, visión artificial, realidad aumentada, control distribuido....

  • Big data para la gestión y análisis de datos en la nube

  • Utilización de modelos predictivos e Inteligencia Artificial para anticipar problemas y aprender continuamente de errores pasados

La convergencia de estas tecnologías es clave para la transformación digital de las operaciones de fabricación, y supone una oportunidad excelente para impulsar la eficiencia y optimizar el proceso productivo.


En una Fábrica Inteligente las operaciones se ejecutan con mínima intervención manual y alta confiabilidad. Al mismo tiempo que se reducen costes y minimizan desperdicios, se incrementa notablemente la eficiencia, el tiempo de actividad y la calidad de los productos obtenidos. Todo esto es posible gracias a los flujos de trabajo automatizados, la sincronización de activos, el seguimiento y la programación mejorados y el consumo de energía optimizado.


No se trata simplemente de mejorar la toma de decisiones, el objetivo final es llegar a optimizar operaciones en las que la fábrica se adapte constantemente a la demanda, a las variaciones de la oferta y a las desviaciones del proceso. Se pretende también conseguir un entorno proactivo, en donde los empleados y los sistemas pueden anticipar y actuar antes de que surjan problemas, en lugar de simplemente reaccionar ante ellos después de que ocurran.

Todas estas posibilidades se traducen en aspectos tan relevantes dentro de un proceso de fabricación como la identificación de anomalías, reabastecimiento de inventario, identificación y mantenimiento predictivo, reducción de problemas de calidad y monitorización de problemas de seguridad. En dos palabras, Mejora Continua ¡!


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